Siempre me he sentido orgullosa de no necesitar ayuda en eso que llaman “las cosas que un hombre hace mejor que una mujer”, me explico, enchufes, colgar lámparas, arreglar escapes de agua..
Soy bastante torpe para algunas cosas pero inexplicablemente esas cosas se me dan bien.
Bien.. Resulta que mis niñas han crecido, sobretodo la mayor, y ha llegado el momento de que cada una tenga su propia habitación.
Así que he renunciado a mi llamemosla “guarida del ordenata”, y antes de que me traigan los flamantes muebles modelo “adolescente que guay”, tengo que desmontar todo lo que había antes en mi refugio (snif snif).
Primero un armario chiquitito que no me ha dado problemas (relativos, que algunas piezas estaban encoladas y he tenido que usar mis “músculos”), la mesa se desmonta de una forma bastante sencilla (otra cosa es bajarla por las escaleras jojojo), una tele enorme que he despedazado (no funcionaba pero hasta ahora no me molestaba) porque pesaba una tonelada la cabrona…
A esas alturas ya estaba del desmantelamiento hasta la coleta.
Sólo me quedaba el armario empotrado, muy pequeño pero muy puñetero.. dioss no tengo fuerzas para desatornillarlo!! no!! sacrilegio!! Necesito un hombre!!
Pero.. soy una mujer de recursos..
He comprado un destornillador de esos con batería.
OHH YEAH!
Derramado por Zarem