Mis pecados.
Mis muñecas rozando tu carne trémula y sedienta.
Mis párpados sin luz sumándose al sabor de tu boca.
Mis piernas temblando de gloria y fe en los sentidos.
Mi sangre corriendo por tus veredas, aguantando el caudal de la tuya.
Tu liquido regando mis sueños calientes.
Tus manos enlazadas a mis caderas inquietas.
Tu sal y mi azúcar, mi pecho y tu espalda.
Tu desliz y mi pecado.
Mis verdades que mienten y tus mentiras que son verdad.
Derramado por Zarem