Tal vez va siendo hora de ser sincera conmigo misma, de mirar atrás y reconocer que me fallaste, de olvidarme de buscarte excusas que ni yo misma me creo.
No por eso mancillo tu recuerdo, ni mancho lo que vivimos, esos momentos acurrucados en la cama diciendonos palabras dulces, esas cosas que siempre serán nuestras, las risas, los te quiero, los reencuentros, esa tarde de cine, esas horas de lujuria, o la primera vez que vi tu sonrisa.
Pero no puedo seguir buscando una respuesta que te redima, porque no hay otra que tu cobardía, no hay otra que tu falta de amor por mi, la verdad cruda es que todo lo que te di lo echaste a un lado en cuanto viste un camino más fácil.
La dolorosa verdad es que no importa que te quisiera, ni que te entregara mi corazón, ese que decías que era tan grande, no importa que me dijeras que nadie te había amado como yo, ni que lloraras en tu despedida.
Lo que importa es que no fui suficiente para ti.
Lo cierto es que nunca valoraste mi amor, tan fácil te resultó cambiarlo, tan fácil olvidarlo.
Pues bien, seré valiente y dejaré de inventarme una realidad más dulce, dejaré de comprenderte, aunque no de perdonarte.
Derramado por Zarem
Alguna vez tenía que abandonar los mundos de yupi…