Te quiero mamá.
Gracias mamá.
He escrito muchas veces sobre mi papi, sobre el vacío que dejó en mi, sobre su recuerdo.
Sobre ti nunca había escrito y eres mi apoyo constante, el ser que más me ha dado sin preguntar.
No creas que no valoro como eres, mi mami guapa.
Ahora que tengo que luchar día a día con la desesperación de sobrevivir, valoro tu legado.
Tú me enseñaste a no desfallecer, a sonreír a través del dolor, me enseñaste a ser fuerte, a mirar la vida siempre con esperanza.
Te quedaste sola muy joven, perdiste al amor de tu vida, con cuatro hijos, si mamá, ahora mejor que nunca entiendo el valor de la alegría que nos has regalado.
Y en estos momentos en los que tú ya puedes permitirte caprichos, no muchos, todo me lo das, no sólo cosas materiales, sino también esas cosas del alma que son tan valiosas.
Gracias mamá, por hacer de mi lo que soy, por entenderme, por darme ese calor que tanto necesito ahora, por no dejarme nunca sola en esta lucha.
Te quiero.
Derramado por Zarem