Amame.
No soy una niña, con besos nuevos, con ojos limpios, con cuerpo puro.
Mis besos han perdido muchas veces su camino, han estado agazapados y esquivos.
Mis ojos han derramado sangre y sal en mil batallas, han quedado ciegos de dolor, han mirado sin ver.
Mi cuerpo ha deseado, ha enfermado, ha dolido de pena, ha negado, ha perdido y ha ganado.
No puedo ser un libro nuevo.
Mis páginas rezuman borrones, frases mal construidas, metáforas imposibles, poesias rotas, sonetos sin rima, cuentos sin final, historias crueles, márgenes garabateados, palabras grandilocuentes, comedias, tragedias, relatos anónimos y versos con nombre.
No puedo volver atrás.
Ni darme sin equipaje.
No soy una niña.
Soy mujer rota mil veces, remendada, con heridas cerradas con sueños.
Me regalo entera.
No me quedo nada.
Y el amor es mi morada.
Amame sin miedo.
Porque el mio yace escondido en la última página de mi libro.
Derramado por Zarem