Para ti mi niña, escribo, aunque no leas estas lineas, ni sepas que tu mami tiene un diario, en el que escribe lo que le mueve el corazón.
Recuerdo el día que naciste, con esa vuelta de cordón alrededor de tu cuello, que te impidió respirar durante breves segundos, ya eras tan lista, mi amor, que a pesar de ser tu hora te negabas a salir, como si supieras que hacerlo sería morir, y sólo cuando el doctor liberó tu cabecita de esa cuerda que te ahogaba, irrumpiste con fuerza y abriste esos ojos negros, enormes, despiertos y dulces.
Fuiste un bebé tranquilo, sonriente, siempre preparada para la risa, dormías sin pedir brazos, comías sin protestar.
Muy pronto aprendiste a andar, inquieta, trasto, movida, incansable, testaruda, desobediente…
Tu mami estaba agotada, si mi cielo, porque no dabas tregua y empecé a sospechar que algo no marchaba…
Al empezar el colegio, todo eran problemas, no podías pasar un día sin hacer una de las tuyas.
Pero lo peor fué comprobar que a pesar de tu inteligencia no conseguías aprender las letras al mismo ritmo de los demás niños.
Y sabes? A pesar de que decían que era normal, que lo que necesitabas eran “dos ostias”, mami sabía que no era así y luchó por llevarte a esa psicologa que en la guardería había vigilado tus pasos…
Recuerdo como si fuera hoy el día que me dijeron: Es hiperactiva, no voy a engañarte, mi sol, fué duro y tuve miedo… mucho miedo, de no saber como ayudarte, de no ser capaz de hacer lo mejor para ti.
Esa época coincidió con el deseo de mami de romper con esa vida que no le llenaba, de separarme de papi, pero sabía que tú necesitabas estabilidad, una vida sin cambios bruscos y decidí seguir, tampoco puedo decirte que fuera fácil, pero cada logro, cada letra que aprendías, cada día de mejoría compensaba.
Aprendiste a leer y escribir, más lento que los demás, con más dificultad, pero aprendiste, yo te veía sufrir, mi niña, porque ya eras mayor y te dabas cuenta de que eras diferente, tu hermana fué tu mejor apoyo… recuerdo como me decían los profesores que no jugaba con sus amigas por estar pendiente de ti, o como en casa te ayudaba, enseñandote las letras, aguantando los arranques tipicos de tu enfermedad.
Y llegó el día en el que tu estado permitió dar ese paso, no fué una decisión tomada a la ligéra, sabía que os haría daño y no encuentro algo peor para una madre que hacer daño a sus hijos.
Pero pensé que era lo mejor para ti y para tu hermana, aunque nunca se está segura sabes? estaba aterrorizada por si retrocedías en todo aquello que habíamos avanzado.
Desde entonces te he visto luchar, tomarte tu medicina sin protestar, hacer los deberes día a día, aún cuando para ti resulta tres veces más dificil permanecer quieta para hacerlos, te he visto llorar porque no querías ser diferente, te he visto darlo todo con ese corazón generoso, intentando ser aceptada después de que se hubieran alejado de ti por esas cosas que no podías evitar.
Y hoy, mi luna, cuando tu profesora me ha dicho… Estoy muy contenta con ella, va a pasar el curso más holgadamente de lo que cabía esperar, está trabajando muy bien y su comportamiento ha mejorado considerablemente…
He llorado de alegría, de orgullo.
Te quiero mi morena guapa.
Derramado por Zarem