Essence dAnnuey

May 27, 2008

Y continua…

Filed under:Bi-relatos (A & Z) — Zarem @ 2:18 pm

La risa se le escapó más estridente de lo normal en él, aunque fue delicioso oírla unida a la de ella, una risa clara, fresca, pero con un punto de tristeza. En cualquier caso, él oyó su risa unida a la de ella, mientras que ella para nada oyó la de él unida a la suya.
Lo que ocurrió en el tren es fácil de resumir. El ave parece que se mueve despacio pero va a trescientos kilómetros por hora. A él le pasó lo mismo. Ella iba vestida de azul, como Ingrid Bergman el día en que los alemanes entraron en París. Y su falda no era muy corta, pero tampoco era larga. En Guadalajara, él, lleno de palabras, apoyaba su mano en la rodilla delgada y sensual, que se dejaba. Hablaba, cogía su mano, hablaba, paseaba un dedo por su rodilla, hablaba y hablaba. Y seguía riendo con su risa unida a la de ella.
Pero ella reía sola.
Aquel chico, cuyos ojos no se adecuaban a la edad que tenía, que no estaba ligando, que había entrado en terreno desconocido por ella, que estaba rozando el éxtasis por el mero hecho de tocar su rodilla, aquel chico se reía cuando ella quería. Era un juego fácil.
Ya en Atocha, una vez confesado que había cogido el tren a Madrid sólo por seguir el impulso de abordarla; una vez sus ojos delataban a un hombre maduro, cauto, sensato, en fuera de juego, lejos de su rol; una vez cautivo y desarmado, fue fácil llevarle a su casa y avanzar un poco más en el juego.
- Voy a ponerme cómoda. ¿Por qué no preparas un par de Dry Martínis?, ¿Sabes hacerlo? Mira coge esas dos copas, les pasas Martín de este y lo tiras. Las llenas con ginebra de ésta y luego dos aceitunas. En la nevera encuentras… Quiero que tengas una cosa clara, tesoro, me gustas –se lo dijo dándole un beso en los labios, sin interrumpirse– pero hoy no dormirás en mi cama. Ven, mira, dormirás en esta. Está un poco revuelto pero quitamos las cosas de la plancha y enseguida estará perfecta. ¿Preparas los Martines mientras yo me cambio? Me parece que me voy a dar una ducha.
No es difícil dejar sin palabras a un hombre en fuera de juego.
Entró en su habitación, dejó la puerta entreabierta y mientras se desnudaba siguió hablando.
- Hoy tengo un antojo… Cenaría una tortilla de patatas con un poco de jamón y un par de cogollos… con unas anchoas, todo junto ¿Qué te parece?
- Simplemente perfecto.
- ¿Te importa pelar cuatro o cinco no muy grandes mientras me ducho?
- No, en absoluto. Yo la hago de cine.
- A ver, a ver… -asomó sólo la cabeza, como tapándose- ¿la tuya es con el huevo muy líquido o hecha del todo?
- Hecha del todo, a mi el huevo muy líquido…
- Vaya, pues a mi, hecha del todo…
- Bueno, a mi… de hecho… me da bastante igual. Yo pelo las patatas y tu la haces a tu gusto. ¿Hace?
- Ay, David, eres un sol.
Fue directo a la cocina, preguntándose porque sabía que puerta era la correcta, todas estaban decoradas con ramos de violetas, todas eran verdes, todas estaban cerradas excepto aquella en la que Marina se desnudaba, apartó ese pensamiento con una breve sacudida de cabeza, no iban a dormir juntos y tampoco era algo que le quitara el sueño, simplemente se sentía bien allí, en esa casa que no le resultaba desconocida, oyendola trastear en el cuarto de al lado, con cuatro patatas que había encontrado sin necesidad de abrir más que el cajón exacto, era extraño aunque se dijo a si mismo que casi todas las cocinas eran similares, casi todas…
Se puso a pelar ensimismado hasta que oyó un ruido a su espalda.
-¿David? ya veo que lo has encontrado todo, eres un chico listo, no me has defraudado.
-Ya estoy terminando.
Estaba apoyada en el umbral, etérea,grácil, con un vestido blanco vaporoso que dejaba intuir sus formas suaves, la curva de sus caderas, el contorno de sus pechos, su postura languida asemejaba a una dama de otro siglo, inaccesible, pero con un punto de provocación, era sencillo desbordar a alguien ya rendido de antemano.
Notaba su olor, sin perfume, el olor de su piel, natural, con un toque floral, fresco y a la vez embriagador, respiró hondo mientras sentía unas irresistibles ganas de hundir la cabeza en ese aroma, aunque algo en su interior le aconsejaba que no hiciera lo que sería normal en esta situación inverosímil.
-¿Ya está?
-Ahora… ¿puedes ir batiendo los huevos?
-Si
-Yo pongo el aceite y voy a contarte una historia…
-Hace 100 años, 104 para ser más exactos, en esta casa vivía una pareja joven, eran felices, muy felices, ella organizaba reuniones literarias, por aquí pasaba la flor y nata de la cultura de ese tiempo, escritores, pintores, dramaturgos, músicos…
-¿Por que me cuentas esto?
-Tienes que oírlo y saberlo… creeme.
-Una noche invitaron a su casa al poeta más oscuro, corrían numerosas leyendas sobre él, se decía que sus poemas eran profecías y que cuando recitaba todas aquellas palabras que él inventaba se convertían en realidad. Había prometido recitar para ellos y aunque sentían un poco de aprensión, en el fondo era excitante pensar en que aquí, en su casa, se podría forjar una historia venidera.

Continuara…

Derramado por Zarem
Me lo estoy pasando en grande!!! :-).

end

May 25, 2008

Empieza la aventura…

Filed under:Bi-relatos (A & Z) — Zarem @ 7:06 pm

Como ya comenté en el post anterior me he embarcado en la aventura de escribir un relato a medias, al final van a ser dos… uno lo he empezado yo y el otro A., me lo estoy pasando de miedo…
Así que sin más preámbulos, os presento el comienzo del primero, el reto para mis lectores va a ser adivinar que tramo está escrito por mi…

Quizá le pasara lo mismo

La ventaja de Zaragoza es que está en medio y equidistante. A trescientos kilómetros de una ciudad y a trescientos de la otra. Bien mirado, quizá le pasara lo mismo.
Había llamado por teléfono el día anterior, le dijeron que en turista había plazas más que suficientes y, como sólo se puede reservar con más de veinticuatro horas de antelación, optó por comprar el billete directamente en la estación. Iba a pasar el fin de semana a Barcelona, con unos amigos de allí, en su casa, y estaría bien, como lo estuvo las tres o cuatro veces anteriores. La última sólo tres meses antes.
Cuando se puso a la cola no fue consciente, se situó justo detrás, pero no fue consciente. Y quizá pasaron cinco minutos antes de que empezara a serlo. Cinco largos minutos sin nada que le hiciera suponer nada. A veces la vida es curiosa. No tanto por lo que siguió, por lo que ocurrió después de forma tan precipitada, no tanto por cómo al final acabo esta historia, sino por esos cinco minutos en que no se percató de nada. Como el instante previo a cruzar un semáforo en verde antes de que ese coche se lo pase en rojo. O los segundos que se tardan en rellenar la columna de la primitiva que irrumpe sin aviso.
Sin embargo, en algún momento empezó a sentirla. Incipiente al principio y creciente después, antes incluso de la llamada al móvil. Era una sensación nueva, distinta a cualquier intuición que le hubiera rozado antes. Escuchó su voz, todavía sin rostro y de forma disimulada se movió a un lado para adivinar su perfil. Pero no podía ver su rostro sin forzar la situación, así que se quedó con las ganas. Escuchó la conversación, trivial, mientras la cola avanzaba y escuchó también como pedía el billete.
Sin saber porqué, cuando el empleado de Renfe le preguntó a dónde iba, giró la cabeza y vio como se alejaba camino del andén, mientras sus cuerdas vocales respondieron ‘a Madrid’. Pidió preferente con la determinación de sentarse a su lado, independientemente del asiento que le dieran, sintiendo la sorpresa de alguien que estaba siguiendo un impulso, sin el más mínimo hábito de dejarse llevar por un impulso.
Mientras esperaba el tren miles de pensamientos inconexos bombardeaban su sentido analítico de las cosas, sin llegar a perturbar en ningún momento su determinación, poco acostumbrado a estas situaciones que escapaban a la lógica, intentaba encontrar un punto razonable a su comportamiento, desistió al quinto o sexto intento, se limitó a mirar ese rostro que antes no pudo ver y que seguía despertando en él un vago eco, como si todos sus pasos hasta entonces tuvieran sentido, meta o parada en aquel andén.
Para distraer su atención, o quizá para no echar a correr huyendo de lo que sabía que no quería ni debía huir sacó el móvil del bolsillo y llamó a sus amigos de Barcelona, si… estaba bien… no… no podría ir esta vez, un imprevisto.. si.. lo siento… vale… la próxima vez, deu, un beso.
Un imprevisto.. tenía la certeza de que eso es lo que era, un maldito e incordiante imprevisto que no sabía porqué ni como iba a terminar pero que empezaba con fuerza empujándole hacía Madrid, hacía esa espalda, ese rostro intuido al principio, esa voz.
El ruido de los frenos del vagón que paró justo delante de él le llevaron otra vez al presente, la vio subir y se apresuró tras sus pasos, estaba decidido a sentarse a su lado, lo que no sabía era el motivo de que estuviera tan seguro de esa circunstancia, decidió no hacerse preguntas por una vez en su vida y avanzó decidido hacia su historia.
Ni siquiera tuvo que sentarse en otro asiento que no fuera el suyo, la suerte o el destino quiso que sus números fueran correlativos y se encontró ayudandola a colocar su equipaje en el maletero superior.
-¿Te ayudo?
- Eh… si, gracias, no sé si lo que he metido aquí se ha muerto y por eso pesa tanto.
La risa se le escapó más estridente de lo normal en él, aunque fue delicioso oírla unida a la de ella, una risa clara, fresca, pero con un punto de tristeza.

Continuara…

Derramado por Zarem

end

May 23, 2008

Un relato compartido.

Filed under:Bi-relatos (A & Z) — Zarem @ 2:33 pm

Hace tiempo que venía reprochandome a mi misma la cobardía, la pereza o vete tú a saber qué… que me hacía limitarme a escribir en este blog, textos cortitos y últimamente ni siquiera aceptables.
Y como a veces el destino aparte de perro traidor es benévolo, he encontrado una solución perfecta y que me encanta.
La culpa la tiene el haber conocido a alguien con quien me apetece gestar un “niño” (quiero decir un relato más largo y elaborado, no uno de carne y hueso… aunque tal vez si me apetecería hacer eso que se hace para… valeee.. que me pierdo :-P).
La cosa va así…
Escribiremos alternativamente, sin guión previo, lo que le da atractivo y dificultad, ya que ninguno sabe que escribirá el otro, con lo cual no podemos saber la estructura ni mucho menos como acabara.
Uno empieza el relato y otro lo termina.
Jo… como me gusta la idea :-).
Como lleváis tiempo aguantandome, lo justo es compartirlo con vosotros.
Así pues queda inaugurada una categoría especial para ir publicando cada tramo de relato.
Que ganas de empezarlooooooo!!!!!!
No puedo terminar esta entrada sin darle las gracias a A., por ser un encanto, por despertarme el gusanillo de escribir de nuevo, por ser perfecto para ayudarme en los primeros pasitos, y por querer compartir algo tan personal como las letras que se gestan en la cabeza pero que se paren con el corazón.

Derramado por Zarem

end